Dudas ante posible infidelidad resueltas a través del Tarot con VISA

tarot del amor
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En muchas ocasiones, a los consultantes del Tarot con VISA que contactan con nosotros a través del 98.898.55.05, les cuesta transmitirnos lo que realmente nos quieren preguntar. Eso suele suceder porque atraviesan momentos de incertidumbre y desasosiego; generalmente en lo que a relaciones sentimentales y amorosas concierne; ese cúmulo de sensaciones tiende a bloquearles y a no hacerles saber discernir con claridad la situación real que les acontece.

Si has leído alguno de nuestros artículos anteriores, verás que siempre recomendamos tener claras las preguntas que realmente te inquietan, de tal manera que podamos comprender, de forma rápida y sencilla, aquello que te preocupa o sobre aquellas cuestiones de las que quieres obtener las respuestas certeras. Aunque somos conscientes de que no siempre es una tarea sencilla.

tarot del amor
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Una consulta real y auténtica con el Tarot con VISA

Eso mismo, incertidumbre y desasosiego, era lo que sufría María (nombre ficticio para salvaguardar su intimidad). Se puso en contacto con nosotros hace pocos días porque se debatía en serias inseguridades con su pareja, con la que llevaba unida cerca de un año. La relación, por lo que me dijo nada más comenzar el diálogo, estaba estancada y tenía serias dudas de sufrir una infidelidad.

De alguna manera, reconocía que habían llegado al aburrimiento y a la monotonía. Se querían, sí, aunque solo era una apariencia; pues, en los últimos tiempos, les movía una inercia emboscada en la abulia sin más sentido.

Atravesaban una espiral recurrente sin estímulos. Por todo ello, María pensaba que él le era infiel o, como mínimo, que ya no sentía la atracción que había demostrado al comienzo de lo que llamaba ‘noviazgo’; mientras que ella vivía una zozobra implacable de dependencia. Decía que no se llegaba a reconocer; que ya no era la misma. Estaba perdiendo la alegría que la caracterizaba. Así se lo decían sus amigas más íntimas, incluso su madre; que mostraba mucha preocupación por ella.

¿Qué le estaba sucediendo a María?

María reconocía estar atrapada, en una situación similar a la que uno encuentra cuando se halla en un punto muerto. Sin avanzar y observando el pasado desde una posición estática.

Se preguntaba cómo progresar, cómo encontrar el camino por el que hallar el sentido al día a día, gozándolo con alegría.

Tardé unos minutos en conocer los detalles reservados de su Historia. Alguno escabroso, he de reconocer; lo que propiciaba esa idea que rondaba su cabeza sobre una posible infidelidad.
Al principio, en nuestra conversación, María se mostraba insegura, sin acertar a enunciar las palabras exactas con las que trasladar esa inquietud que le subyugaba.

Le pedí que hiciera un pequeño esfuerzo por sosegarse. Al poco, lo consiguió. Llegó un momento en el que ya no se atropellaba con las palabras y su discurso era más coherente y tranquilo.

Después, le pedí que pensara en su relación, que pensara en él: ¿Qué era lo que esperaba que sucediera? ¿Qué le gustaría que aconteciera entre ellos en un futuro próximo? Me concentré y, por un momento, al escuchar su respiración al otro lado de la línea telefónica, entendí que había llegado a un estado de calma y que era consciente del momento que iba a vivir, con sus sentidos y su espíritu unidos en cordial comunión, con la paz encontrada en reposo.

A continuación, cerrando los ojos, cogí entre mis manos la baraja del Tarot de Marsella (enlace al artículo), mi baraja favorita y que siempre llevo conmigo. Le solicité que se concentrara con todas sus fuerzas y que eligiera cinco cartas, mientras pasaba, uno a uno, los arcanos mayores del tarot.

El Tarot ofrece las respuestas

Cuando abrí los ojos, me encontré con todas las respuestas de golpe.

Allí estaban: El Ahorcado, El Diablo, La Casa de Dios, La Templanza y El Loco.
Todo un cuadro expresivo que auguraba un espectacular significado a tantos significantes.

Pocas veces he encontrado una respuesta más certera a una pregunta realizada. Cuando le conté lo que veía, según los designios marcados por los arcanos del Tarot, María quedó muda.

Se lo dije sin remilgos ni circunloquios, conforme he aprendido a valorar el significado conjunto de las láminas del Tarot; con la ética y la mejor poética que la Providencia me ha concedido.

Le dije, “María: has vivido una pasión que ha generado en ti una dependencia sobre tu pareja; quizá auspiciada por el deseo en una primera etapa, ¿me equivoco?”–concluí preguntándole.

No obtuve respuesta.

–Así me lo dice El Diablo y El Ahorcado –proseguí–. Pero vas a recuperar tu libertad y tu libre albedrío, María –proseguí.

Al poco, como despertando de un letargo, por fin, logré escucharla.

–Es posible… Me he dejado arrastrar por la inercia… por él… y eso no me gusta, aunque… no sé reconocerlo… ¿Qué más dicen las cartas?–, preguntó con premura.

–María, lo que apuntan las láminas del Tarot es que estás inclinada a romper esa relación. No me preguntes el porqué, eso es algo que solo sabes tú. Que aparezca La Templanza, indica que vas a recobrar el equilibrio y con los designios anteriores, parece que eso lo puedes lograr de dos maneras, o abandonándole, o siguiendo a su lado, pero cambiando el orden en el que orbita vuestra relación. María, has de estar tranquila, La Templanza te acompaña, aunque la notes lejana, tomarás la mejor decisión. Una decisión que será producto de la reflexión.

Esta conjunción de cartas intenta decirnos –proseguí–, que lo que debes hacer es hablar con él y sentar las bases de una relación normalizada. El distanciamiento que vivís no es sano en ninguna circunstancia. El Tarot te dice que abras los ojos y se los hagas abrir a tu pareja, quizá si ambos volvéis a miraros, por fin, os reencontréis… ¿Qué te parece? ¿Qué opinas?

María guardó silencio durante unos segundos. Esperé su respuesta.

–Pues creo que es así –dijo–. Creo que he idealizado la relación, en ese primer momento de enamoramiento; y también pienso que no hemos hablado claro durante todo este tiempo. Ahora, de pronto, veo que todas esas fabulaciones que me hacía sobre posibles infidelidades están infundadas. Y no logro entender cómo ha sido posible que cayera en esos pensamientos. Es más, ahora veo claro que me dejado arrastrar por… tonterías. Es increíble que el Tarot sea tan sabio…

Volvió a hacerse el silencio entre nosotras.

–¿Y qué crees que debo hacer, Teresa? –me preguntó.

–El Tarot te ofrece una perspectiva y, por lo que me dices, no parece que vaya desencaminado. Las premisas de tu pensamiento parecen coherentes. Ahora, solo tú eres dueña de tu destino y de lo que quieras conseguir con tu vida; recuerda que es tuya, solo tuya, y debes saber vivirla.

–Gracias, Teresa –concluyó–. Gracias, -repitió visiblemente agradecida…

Respiré largamente y me sentí reconfortada. Sin saberlo, el agradecimiento de María estaba llenando mis pulmones, Y MI ALMA.
Logré suspirar, exhalando un murmullo que acompañaba un hálito que llevaba impreso el perceptible y esquivo sabor de la esperanza. La esperanza de María.

 

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